SALUD FINANCIERA

“El dinero no es importante“

Vivimos repitiendo que la salud es lo más importante, que el dinero viene después. Pero organizar nuestros presupuestos, deudas, ingresos y ahorros, nos ayuda a tener salud mental, emocional y física. ¡Llevarse mal con el dinero es un akãrasy!

¿Cuándo tenemos salud financiera?

Cuando a partir de nuestros conocimientos vamos adoptando hábitos que nos permiten un uso efectivo de las herramientas financieras: presupuestos, ahorros, créditos, seguros y normas que protegen al consumidor. Es decir, cuando estamos preparados para enfrentar problemas económicos que puedan aparecer en el futuro.

¿Podemos saber cómo está nuestra salud financiera?

Cuando sucede algo con nuestra salud, nos sentimos mal, tenemos algunos síntomas que no nos dejan disfrutar a pleno de nuestra vida. Cuando nos llevamos mal con el dinero, también pasa lo mismo. A diferencia de la salud física y mental que necesita de un profesional para el diagnóstico, la salud financiera es algo que nosotros mismos podemos chequear.

¿Cómo te llevás con el dinero?

Hacé tu Test de Salud Financiera completando este formulario.

Tenés salud financiera ¡Oikoite! ¡Buen ejercicio!
Tomaste buenas decisiones financieras y podés estar tranquilo/a. Si mantenés esta estabilidad, podés hacer frente a cualquier problema económico que se presente.

En Peligro. Es hora de atacar los síntomas.
Estás en el borde, tenés ganas de manejar bien tu dinero pero aún no lo lográs. Tenés un presupuesto, pero no detallaste lo que realmente ganás y todos tus gastos. Al primer imprevisto, ponés en riesgo tu tranquilidad porque tu presupuesto no es real.

Tus finanzas están en terapia intensiva. ¡Hendy!
Estás con problemas financieros y tenés posibilidad de perder tu tranquilidad o tus bienes. ¡Es hora de tomar el control de tus finanzas!

¿Cómo comenzar a ejercitarnos para tener salud financiera?

Podemos obtener buena salud financiera empezando a hacer primero nuestro presupuesto que debe incluir lo que ganamos, lo que gastamos y lo que nos proponemos como meta de ahorro e inversión.

Mirar el futuro

Ahorramos o invertimos pensando en el futuro. La salud financiera nos permite vivir bien en el presente y que podamos ahorrar y/o invertir.

Ahorro en el consumo:
Dejar de comprar cosas que no necesitamos es una forma de ahorrar. Además, podemos reducir los consumos de energía, agua y otros servicios mediante un plan que nos propongamos.

Ejemplo: Desenchufá todos los aparatos si no los estás utilizando. El cargador que queda en el enchufe, pero sin celular, igual consume.

Ahorro programado:
Invertir dinero, tiempo y esfuerzo en una cosa con la espera de un retorno o ganancia, puede ayudarnos a consolidar nuestras finanzas.
A diferencia del ahorro, debemos ser conscientes de que la inversión trae consigo riesgos.

Ejemplo: Si un vestido o traje de colación en diciembre costaría 600 mil, podés empezar con 60 mil a partir de marzo.

Inversión:
Invertir dinero, tiempo y esfuerzo en una cosa con la espera de un retorno o ganancia, puede ayudarnos a consolidar nuestras finanzas.
A diferencia del ahorro, debemos ser conscientes de que la inversión trae consigo riesgos.

Ejemplo: Montá tu negocio propio aprovechando las cosas que sabés hacer.

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